domingo, 11 de diciembre de 2011

 Antonio López de Santa Anna.
(PRESIDENTE EN 1839)

Después de derrocar a los gobiernos establecidos en 1829 y 1832, en 1834-35 asumió personalmente la presidencia de la República. Carente de ideas propias, Santa Anna fue un demagogo populista, que empezó gobernando con los federalistas anticlericales, para aliarse luego con los conservadores, centralistas y católicos, con los que tenía mayor afinidad.
En 1835 suprimió el régimen federal aplastando por la fuerza a sus defensores; este refuerzo del centralismo desencadenó la rebelión de Texas, territorio del extremo noreste de México con fuerte presencia de colonos anglosajones. Atacó Texas con su ejército, enfrentándose también a los Estados Unidos, que prestaban apoyo a los rebeldes (1836); pero fue derrotado y hecho prisionero en San Jacinto, enviado a Washington y liberado por el presidente Jackson tras entrevistarse con él.
Nicolás Bravo.
(PRESIDENTE EN 1839)

1831 logró vencer en Chilpancingo a las fuerzas de su antiguo compañero de armas. Por esta acción el congreso le otorgó una espada de honor, considerando esa batalla como decisiva para el triunfo de los conservadores sobre la revolución. El posterior asesinato de Guerrero vino a enturbiar la confirmación de aquella época de gloria.
En los dos años de gobierno alamanista, bajo la presidencia de Bustamante, Nicolás Bravo se mantuvo aislado y alerta en las tierras del sur.
Anastasio Bustamante.
(PRESIDENTE DE 1839-1841)


ANASTASIO BUSTAMANTE

Estudió en el Seminario de Guadalajara y realizó estudios de medicina en la Ciudad de México. Siguiendo a su protector, Félix María Calleja, se hizo militar y persiguió a Hidalgo y a Morelos. Tras el establecimiento de la República, ocupó la Vicepresidencia durante el mandato de Vicente Guerrero, a quien arrebató el poder. En esa su primera responsabilidad del Poder Ejecutivo (1830-1832), si bien como vicepresidente en ejercicio de la Presidencia, combatió la delincuencia, reorganizó la hacienda pública y estableció el banco de avío. Entre 1837 y 1839, por segunda vez se hizo cargo de la dirección del país, periodo en el que enfrentó la Guerra de los Pasteles. En su segundo periodo de gobierno como presidente (1839-1841), encaró una gran resistencia por parte de los militares, principalmente de Antonio López de Santa Anna, quien, junto con Mariano Paredes y Arrillaga y Gabriel Valencia, encabezó un pronunciamiento que terminó por derrocarlo. En 1847 combatió contra la intervención norteamericana. Posteriormente participó en la pacificación de Guanajuato, Aguascalientes y la Sierra Gorda.

Francisco Javier Echeverría.
(PRESIDENTE EN 1841)


FRANCISCO JAVIER ECHEVERRÍA
Desde muy joven destacó en los negocios y en la política. Fue diputado local (1829), y secretario de Hacienda en los gabinetes de Antonio López de Santa Anna (1834) y de Anastasio Bustamante (1839-1841). El 22 de septiembre de 1841, el presidente Bustamante tomó el mando del ejército para combatir una sublevación y dejó encargado de la Presidencia a Echeverría, quien gobernó poco más de un par de semanas, durante las cuales logró aumentar en 10% el impuesto al consumo. Agobiado por la confusión, la anarquía y el desorden, prefirió retirarse y seguir despachando sus asuntos particulares. Retirado del gobierno, salvó de la ruina a la Academia de Bellas Artes de San Carlos e impulsó la Casa de Corrección para Jóvenes. En 1850 regresó a Veracruz como diputado de distrito.

 Antonio López de Santa Anna.
(PRESIDENTE DE 1841-1842)

Militar y político mexicano (Jalapa, 1795 - México, 1877). Era un joven capitán del ejército español cuando estalló la insurrección anticolonial en 1810. Tras luchar en el bando virreinal, apoyó a Iturbide una vez que éste se hizo con el poder y proclamó la independencia (1821). Luego encabezó la sublevación que derrocó al régimen monárquico de Iturbide y abrió el proceso para convertir a México en una República federal (1822-24).
 Nicolás Bravo.
(PRESIDENTE EN 1842-1843)

Elegido diputado por el Estado de México, volvió al Congreso en enero de 1841 y fue elegido presidente del Consejo, en sustitución y por ausencia del general Santa Anna, tomando posesión el 26 de octubre de 1842. A pesar de su enfrentamiento con un Congreso de mayoría liberal, que pretendía la redacción de una nueva Constitución, gobernó con decisión y energía, llamó a Lucas Alamán para que redactara un "Plan para el desarrollo de la industria nacional" y ordenó la instalación en toda la república de Juntas de fomento comercial e industrial.
Antonio López de Santa Anna.
(PRESIDENTE EN 1843)


Desde entonces se convirtió en el «hombre fuerte» del país por espacio de cuarenta años, si bien su presencia formal al frente del poder político fue intermitente. Su prestigio militar se acrecentó cuando consiguió rechazar una expedición enviada por España con intención de restaurar el régimen colonial en 1829.
Después de derrocar a los gobiernos establecidos en 1829 y 1832, en 1834-35 asumió personalmente la presidencia de la República. Carente de ideas propias, Santa Anna fue un demagogo populista, que empezó gobernando con los federalistas anticlericales, para aliarse luego con los conservadores, centralistas y católicos, con los que tenía mayor afinidad.